Repaso a la complicidad del PNV con el Estado opresor español en 26 años de postfranquismo
      es el título descriptivo que la RED VASCA ROJA ha puesto al artículo que con el titulo Excusas y realidades publicó en GARA el 18 de enero de 2002 el parlamentario de BATASUNA Ion Salaberria.


      Ion Salaberria * Parlamentario de Batasuna
      Excusas y realidades

      Vuelven los dirigentes del PNV a bombardearnos con el tan manido cómo cínico argumento de que mientras Batasuna no muestre una distancia suficiente de la lucha armada de ETA no es posible dialogar e intentar acuerdos con la izquierda abertzale. Curiosamente Ibarretxe niega el diálogo a Batasuna mientras despacha sin prejuicio alguno con los responsables de la estrategia de guerra contra Euskal Herria.

      ¿Pero se puede saber de qué quieren que nos autoinculpemos? ¿Cuál es nuestro delito? ¿Pensar que sin justicia y respeto a los derechos de los pueblos oprimidos no hay paz con mayúsculas posible? ¿Hacer frente con dignidad y la cabeza bien alta a quienes están machacando a nuestro pueblo? ¿Sentirnos orgullosos del compromiso y la integridad de miles de luchadores vascos que siguen dando lo mejor de sí mismos por la libertad de todos? ¿De compartir con ellos y ellas, desde la distancia impuesta, pero al mismo tiempo la cercanía, el cariño y admiración por su aportación ilimitada para sacar adelante un proceso de liberación nacional lleno de ilusiones, dolor, amor, lealtades y sueños por alcanzar un futuro distinto? ¿De pensar y actuar en coherencia con todo ello, siendo muy conscientes de que el simple hecho de manifestar lo anterior puede acarrearnos nuevos procesos judiciales y años de cárcel por parte de esa democracia a la española que, dicen insistentemente Ibarretxe y compañía, hay que respetar y hacer respetar?

      Miren ustedes, dirigentes del PNV, si la brutal y salvaje represión del Gobierno español contra el movimiento independentista vasco ha fracasado, y no ha sido capaz de hacernos dar ni un paso atrás en el convencimiento de que sin ser los poseedores de toda la verdad, nos asiste la razón vasca; si, por encima de todo, seguimos pensando que se puede y se debe luchar por la liberación nacional de Euskal Herria, y que además, todo abertzale consecuente debería hacerlo, pierdan toda esperanza de poder ponernos de rodillas.

      Sí, políticos profesionales del PNV, todo abertzale debería dar un paso adelante en un momento crucial en el que el contexto de construcción europea, la crisis de los estados-nación, pero sobre todo, las condiciones generadas por la lucha de los últimos veinte años para alcanzar un escenario de demo- cracia y paz basado en el derecho a la libre determinación, han abierto de par en par las puertas a una nueva oportunidad para recuperar la soberanía perdida.

      Esa es la base sobre la que la izquierda abertzale ha extendido la mano para el acuerdo y la colaboración a PNV y EA durante los últimos años. También durante las últimas semanas. ¿Acaso piensan Arzallus, Egibar e Ibarretxe que la izquierda abertzale no tiene verdaderos y suficientes motivos para tener que mantener la cabeza bien fría y sobre todo la vista puesta en el futuro y el bienestar de nuestro pueblo a la hora de abrir puentes de diálogo con un PNV centenario responsable en buena medida del prolongamiento del conflicto y la negación y división de Euskal Herria? ¿Acaso piensan que «de la mano de EITB» han borrado a golpe de Teleberri nuestra memoria histórica? Pues no. Tenemos bien fresca en la memoria la traición de Santoña, el silencio vergonzoso durante el franquismo y el colaboracionismo sin condiciones con la UCD para ayudar a los herederos del régimen en la falsificación de un sistema basado en los mismos principios fascistas que el anterior.

      Tenemos bien presente que el PNV, retratándose como pieza integrada en el sistema político español, pactó con el Gobierno de Suárez un nuevo sistema político, convirtiendose así en auxiliar indispensable de los poderes españoles para superar la crisis política española y evitar un proceso constituyente en Euskal Herria. En definitiva, que el PNV reconoció los derechos de España sobre los de Euskal Herria.

      Y que a partir de entonces, el partido de Arzallus se convertiría en un socio privilegiado del nuevo sistema político español, frustrando la oportunidad de alcanzar la libertad y la superación definitiva del conflicto político. Y es que el PNV, en el año 77, apostó por la posibilidad de hegemonizar el espacio autonómico, económica y políticamente y por la posibilidad de estructurar un sistema de dominación propio, importándole un comino las gravísimas consecuencias que todo ello acarrería.

      El resultado fue un Estatuto que además de vulnerar derechos fundamentales como el de autodeterminación y la territorialidad, se convertiría en instrumento básico de una estrategia encaminada a usurpar la representación vasca y legitimar el poder español en Euskal Herria, tras el rechazo mayoritario a la Constitución española por parte de los vascos.

      ¿De verdad piensan en el EBB que tienen un mínimo de legitimidad para abanderar el «rechazo a toda violencia y el respeto a todos los derechos humanos», después de propiciar e impulsar, cuando no encubrir, capítulos de consecuencias tan dramáticas en la reciente historia de nuestro pueblo como el plan ZEN, la criminal política penitenciaria de «dispersión», los GAL, la política de tirar a matar contra militantes vascos, las prácticas brutales de represión y la utilización de la tortura a los detenidos por parte de su Policía, la entrada y registro a mano armada en "Egin", el sabotaje a las conversaciones de Argel, la política de aislamiento y criminalización de la izquierda abertzale, el «sí» a la OTAN, las idas y venidas a Tel Aviv y Washington hasta lograr el dictamen norteamericano sobre cómo enfrentarse a la disidencia vasca realizado en colaboración con la CIA, los pactos de Madrid/Iruñea/Ajuria-Enea, la brutal ofensiva anti-abertzale de verano del 97 y la voladura del proceso abierto en septiembre de 1998?

      ¿Acaso quieren darnos lecciones de ética y honestidad política responsables jeltzales promotores de un sistema político basado en el dinero y la Policía e implicados en numerosos casos de corrupción como las escuchas ilegales, tragaperras, autovía, Azpiegitura, caso Gaceta, Osakidetza, Max Cen- ter, Plan R-3, etcétera?

      Es evidente que el falso argumento de la violencia para aislar a Batasuna, al más puro estilo Ardanza, se ha convertido en el recurso preferido de Ibarretxe para tratar de desgastar a la izquierda abertzale y fundamentalmente para distorsionar el mensaje de Batasuna sobre el nuevo fraude político a las aspiraciones de libertad del pueblo vasco que está fraguando la dirección jeltzale.

      Es cierto que estamos asistiendo a un enfrentamiento sin precendentes entre el poder autonómico vascongado y el Gobierno español. Pero que nadie se quede mirando al dedo. Es un conflicto cuyo origen radica en las diferencias profundas sobre el reparto de poder político y económico en un proceso de reformas político-institucionles forzadas por el agotamiento del Estado de las autonomias español y ante los nuevos retos de la Unión Política Europea. No tiene nada que ver con la defensa de los derechos nacionales del pueblo vasco, ni con el compromiso adquirido por el PNV en el 98 junto con la mayoría política, sindical y social del país por una solución democrática al conflicto entre Euskal Herria y los estados español y francés.

      El PNV pretende de nuevo arrimar el ascua a su sardina, tratando de sacar provecho del enfrentamiento entre el independentismo y el Estado español, traducido en más dinero, más poder y más hegemonía para el partido y sus dirigentes. Y ahí radica la gravedad del fraude político de la era Ibarretxe.

      Cuando es evidente que el marco estatutario y la partición han fallado; que el Estatuto, sus instituciones y potencialidades no son un ins- trumento válido para afrontar un futuro de paz y libertad para el pueblo vasco; cuando es innegable que el Estatuto y el Amejoramiento, el actual marco autonómico español, con reforma o sin ella, es una vía muerta que no permite materializar el derecho de autodeterminación; y siendo evidente la actitud intransigente de los gobiernos español y francés, su nula voluntad incluso de reconocer el carácter político del conflicto ­premisa fundamental para caminar hacia una solución verdadera­, la única salida que nos queda a los vascos es la construcción de nuestro propio marco jurídico-político, adoptando un compromiso práctico de defensa del mismo, frente a la imposición de ambos gobiernos. Y ése es el camino al que el EBB da la espalda.

      Sin embargo, cuando Europa va camino de convertirse en el centro de decisión política, económica y social, la reunificación del país y la soberanía son ahora más que nunca las dos caras de una misma opción vital para el futuro de Euskal Herria. Y para ello es imprescindible que vía construcción nacional y manteniendo siempre abierta la opción del diálogo y la negociación política con los estados para una solución democrática, los abertzales hagamos de la casa de los vascos un hogar en Europa.

      Ese es el compromiso de la izquierda abertzale y ése es el emplazamiento que, por encima de una nueva y triste más que renuncia del PNV, volvemos a lanzar con ilusión y esperanza al conjunto de la sociedad vasca. *

      ¿En Euskal Herria se prepara una revolución? a la página principal